miércoles, 14 de octubre de 2015

Limpieza calles 1804

Ya hacía siete años que se había producido la Inundación, todo el mundo estaba reconstruyendo sus casas, pero de la calle había muchos que no se preocupaban. Por este motivo el Ayuntamiento lanza este Bando para que todos arreglen las calles, dice recalzarlas, empedrándolas y componiéndolas hasta que alcancen las goteras llovedizas de sus respectivas casas y sitios limpiando el excesivo lodo e inmundicias que existe, que recalcen y empedren todos los agujeros poniéndoles bien y allanados para el transito de la gente y que se limpien y barran dos días a la semana, los miércoles y los sábados, de lo contrario se les castigará con dos ducados de multa y se les exigirá inmediatamente su pago. Por lo que se ve, en aquellos tiempos no había aceras, que suelen quedar cubiertas de las lluvias de los tejados.

¡MUY IMPORTANTE! He colocado en la Web http://www.historiadesanguesa.es/ la casi totalidad de mis trabajos realizados durante 26 años.. Se compone de 48 carpetas con muchas bases de datos, miles de documentos originales escaneados, Estadísticas y sobre todo los archivos de Nacidos y Bodas desde 1900 hasta 1574 y los Difuntos desde esta fecha hasta el año 2000. De esta forma todos los oriundos de Sanguesa, Rocaforte y Peña pueden construir su árbol genealógico y los que procedan de otros pueblos recurrir a los Mormones que también figuran. Se acompaña plantilla para realizarlo. Es de resaltar las carpetas de Bascones, Topónimos, crónica del Califa Abderrahman III en árabe y castellano y sobre todo la gran inundación de 1787.Si en algún caso veis duplicado algún archivo, tiene que ser anterior a 11 de junio de 2009, pues a mis 86 años ignoraba colocar imágenes en el blog y alguno he repetido para colocar el documento original con box.net que cada dia se lo bajan cuatro o cinco seguidores. Espero que disfrutéis ojeándolo, lo mismo que yo he hecho informatizándolo. Pedro Belascoain Cemborain.

1 comentario:

Pilar [PALEL] Arguiñáriz dijo...

:-) y aún se siguen barriendo, aunque cada vez menos desde que existe la máquina barredora.
Ese es el encanto de los pueblos que, desgraciadamente, ya se va perdiendo a pasos agigantados.