El año 1787 se produjo en la Ciudad de Sangüesa (Navarra) una tremenda riada que en menos de tres horas causó 587 ahogados registrados a pesar de esar rodeada de fuertes murallas. La noticia cuando se supo originó una conmoción en toda España y desde el Rey Carlos IV, sus ministros, arzobispos y muchos particulares sostuvieron una copiosa correspondencia que iremos exponiendo en sucesivos artículos. Vamos a explicar como se produjo.
El metereólogo de aquella fecha Francisco Bariain de Eslava, nos va detallando mes a mes cómo se desarrolló el tiempo de aquel año. Resumiendo, el invierno y la primavera muy fríos y con mucha lluvia. El mes de mayo nevó tres veces, insólito. La siega comenzó hacia el 25 de julio cuando su fecha era un mes antes. En agosto no podían trillar pues alternaba la lluvia con días de calor tórrido, tanto es así que dice “ en el campo se topaban los pájaros asados”. En septiembre sigue lloviendo intensamente. Pero lo que en el llano era lluvia, en los Pirineos era nieve, acumulándose en cantidades ingentes. Los leñadores de los valles de la montaña seguían cortando árboles para hacer mástiles para los barcos de guerra, que luego eran conducidos por el río Aragón y Ebro en almadías hasta Tortosa y de allí al Arsenal de Cartagena o las Atarazanas de Barcelona pues estábamos en guerra continua con Inglaterra y había que reforzar la Armada.
Por la correspondencia seguida con el Palacio Real de Madrid, más tarde supimos que en la parte francesa de los Pirineos , el rio Gave se desbordó ocasionando tambien mucho estrago.
En el capítulo siguiente explicaremos cómo se desarrolló la Ruina.




