jueves 26 de julio de 2007

Inundación 1.787 (I): Cómo se fraguó la tragedia

El año 1787 se produjo en la Ciudad de Sangüesa (Navarra) una tremenda riada que en menos de tres horas causó 587 ahogados registrados a pesar de esar rodeada de fuertes murallas. La noticia cuando se supo originó una conmoción en toda España y desde el Rey Carlos IV, sus ministros, arzobispos y muchos particulares sostuvieron una copiosa correspondencia que iremos exponiendo en sucesivos artículos. Vamos a explicar como se produjo.


El metereólogo de aquella fecha Francisco Bariain de Eslava, nos va detallando mes a mes cómo se desarrolló el tiempo de aquel año. Resumiendo, el invierno y la primavera muy fríos y con mucha lluvia. El mes de mayo nevó tres veces, insólito. La siega comenzó hacia el 25 de julio cuando su fecha era un mes antes. En agosto no podían trillar pues alternaba la lluvia con días de calor tórrido, tanto es así que dice “ en el campo se topaban los pájaros asados”. En septiembre sigue lloviendo intensamente. Pero lo que en el llano era lluvia, en los Pirineos era nieve, acumulándose en cantidades ingentes. Los leñadores de los valles de la montaña seguían cortando árboles para hacer mástiles para los barcos de guerra, que luego eran conducidos por el río Aragón y Ebro en almadías hasta Tortosa y de allí al Arsenal de Cartagena o las Atarazanas de Barcelona pues estábamos en guerra continua con Inglaterra y había que reforzar la Armada.
En la tercera decena de Septiembre, en el veranillo de San Martín que ahora se llama de San Miguel, el tiempo cambió por unos días, vino el calor y vinieron tres grandes tormentas de la parte de Aragón que son las peores, descargaron su lluvia sobre el Pirineo y se produjo un derretimiento repentino de la nieve, que arrastró monte abajo tanto los troncos ya preparados como la madera que allí había y hasta los árboles enteros. Tal fue la violencia de las aguas que en el pueblo de Urzainqui, en el valle del Roncal, el río se llevó catorce casas y hubo cuatro ahogados de una misma familia, cuyos cadáveres aparecieron en los pueblos río abajo.

Por la correspondencia seguida con el Palacio Real de Madrid, más tarde supimos que en la parte francesa de los Pirineos , el rio Gave se desbordó ocasionando tambien mucho estrago.
En el capítulo siguiente explicaremos cómo se desarrolló la Ruina.

martes 10 de julio de 2007

Diezmos (II)

Los Diezmos y las Primicias era una de las fuentes de ingresos más considerables de las rentas eclesiásticas y su ascendencia arranca de los tiempos feudales. El Diezmo consistía en una décima parte del producto de la cosecha de cereales, vino y otros productos, libre de gastos, sin que se deduzcan los frutos destinados a simiente, es decir, del montón de la era. Las Primicias equivalían al tercio del valor cuantitativo de los diezmos y ambos se percibían en dinero o en grano y en uvas. En realidad el Diezmo sobrepasaba el 60% del beneficio neto del labrador. También la ganadería estaba sujeta a la imposición decimal, de modo que una manada de 1000 cabezas, que según Vicens Vives daba un producto neto anual de 7.821 reales vellón, debía pagar 4.798 en concepto de diezmo, es decir, bastante más de la mitad. Eran realmente unas cantidades muy considerables.

Por este motivo la Monarquía castellana y las demás desde la Edad Media habían cercenado estos ingresos (tercias reales). El Papa Pío V concedió en 1571 a los Reyes de España el disfrute del diezmo de la casa más importante de cada pueblo (casa diezmera, casa excusada) y a finales del Siglo XVIII Carlos IV consigue ampliarlo con el noveno decimal. Todo esto nos aparece en el desarrollo del Diezmo de Sangüesa. Los religiosos procuraban eludir el pago del diezmo de sus bienes, pero también Carlos IV consiguió la revocación de esta dispensa que disfrutaban.

En Sangüesa tenemos en la Parroquia de Santa María dos libros donde se anotan las cuentas del Diezmo, uno de 1569 a 1635 y otro de 1736 a 1836 (falta el libro 2º). En ellos se desarrolla la contabilidad de una forma muy minuciosa. Da comienzo el primero con la explicación del reparto del Diezmo. En esta parroquia el Obispo disfruta el cargo de Abad y recibe los beneficios inherentes al mismo. En Santiago sí que existía el Abad cosa que perdura hasta nuestros días.

Diezmos (I)

En los próximos artículos os voy a hablar de los Diezmos, Tazmías y Primicias de los productos del campo.

Los Diezmos, de creación antiquísima, eran un impuesto del 10 % sobre todas las cosechas, tanto de cereales como de vinos y menuceles (productos de secano como alubias, arbejas, guisantes, garbanzos y otros). Así dicho parece que no es una cantidad preocupante, pero todo lo contrario, porque este impuesto era además de todos los civiles. Pensemos que con el 90 % restan te, el labrador tenía que pagar el resto de impuestos, que comer todo el año, mantener sus caballerías tanto de tiro como de carga, los atalajes y herramientas y conservar el grano para simiente de la próxima cosecha. En años buenos podían aguantar, pero en los años malos lo pasaban muy mal. Cada una de las tres parroquias se hacía cargo de los diezmos de sus feligreses. No obstante, de la parroquia de San Andrés, que estaba en el barrio de la Oltra (por donde hoy está el convento de las monjas de clausura), no tenemos ningún dato porque la inundación de 1787 se llevó la iglesia de raíz con toda su documentación.

Cada parroquia tenia su hórreo o almacén de granos y sus bodegas con su lago para el vino. La parroquia de Santa María comprendía la Rua o calle Mayor, la Basteria hasta el matadero, la calle de Las Torres hasta la placeta y la calle San Miguel y las Arcadas. La de Santiago comprendía el resto de calles, pero siempre dentro del recinto amurallado. Fuera de este recinto había varias casas de campo habitadas que llamamos corrales, que tributaban un año a cada parroquia en función de la que tuviera los honores. Los labradores, bajo su conciencia, separaban primero en la era la décima parte de lo recogido y lo llevaban luego a su hórreo correspondiente.

lunes 2 de julio de 2007

Justicia (III): Los castigos

Se castigaban mucho tanto las faltas menores (insultos y peleas) como las mayores (heridas, pedradas, peleas con cuchillo, etc.); cada una tenia su castigo. En cuanto a las condenas a muerte, dependía de la clase de delito y de si era hombre o mujer. El robo era falta gravísima, castigada con la muerte. Si era mujer, la llevaban al puente sobre el Aragon, la metían en un saco, la ataban con una soga y la bajaban hasta el “ agoa “hasta que se ahogaba, como hemos relatado con Maria Gabriel en un artículo anterior. Si era hombre, unas veces lo despeñaban desde las almenas de la torre del castillo y otras lo conducían hasta la horca para ajusticiarlo. Sin embargo, si el delito era muy grave, lo llevaban a la horca arrastrado por un caballo.

La horca estaba situada a la vista de la villa, a la derecha del camino de San Babil, donde hoy están situados los depósitos de agua de la ciudad. Una vez ahorcados los dejaban allí colgados y eran pasto de los buitres y las alimañas. En una ocasión, el Merino mandó levantar una pared de piedra de siete codos de altura para que los perros vagabundos no se comieran los cuerpos de los ahorcados. Se dan varios casos de levantar horcas en diferentes pueblos de la Merindad, seguramente para escarmiento. En la cárcel de Sangüesa, situada en los bajos del castillo del Principe de Viana, había varias anillas clavadas en la pared donde se ataba a aquellos presos que eran encadenados o que se les ponian grilletes.

Aquí tenéis dos ejemplos de entre los muchos que he leído en estos años:

En una ocasión encuentran a dos judios sodomizándose. Son condenados a muerte, atados a una encina con cadenas y quemados vivos una y otra vez hasta que los huesos quedan reducidos a ceniza. Gracias a que los soldados bebieron vino en esa ocasión, esta historia figura en el libro de Comptos junto al registro del gasto en vino y ha llegado hoy hasta nosotros.

En otra ocasión, en un pueblo de la Ribera, sorprenden a un ladrón robando. Éste manifiesta ante la Autoridad que no entró a robar sino que el ama de la casa le gustaba mucho y quería yacer con ella. Así por lo menos salvó la vida.

Me gustaría que comprobaseis algunos de estos casos en la Biblioteca Municipal, donde los documentos estan escritos con mucho detalle, con nombres y apodos. Aquí os dejo algunas referencias:

Nota: Libro - Asiento - Año - Contepto

  • 51 - 41 - 1290 - 6 ahorcados en Sangüesa y 1 en Petilla

  • 51 - 50 - 1291 - 12 ahorcados y 1 mujer ahogada
  • 51 - 75 - 1300 - 7 ahorcados y 1 ahogada
  • 51 - 505 - 1344 - varios ahorcados en Sangüesa
  • 51 - 573 - 1348 - Peste y ahorcados

Justicia (II): El Merino de Sangüesa


El Merino era el encargado de administrar la justicia en nombre del Rey. Ejercía su autoridad en toda la Merindad de Sangüesa, que era la más extensa de Navarra, hasta el punto que llegaba hasta las mismas murallas de Pamplona en pueblos como Huarte y Larrasoaña. Dado que Pamplona pertenecía al Obispo, el Rey de Navarra no tenia allí palacio, por lo que se iba desplazando por los castillos y palacios de su propiedad, como los de Sangüesa, Estella, Olite y Tudela entre otros. El Ayuntamiento de Sangüesa tenia tres hombres de armas para perseguir a los malhechores o a aquellas personas que mandaba prender el Merino. Estos hombres estaban al servicio de la villa con armas y caballo. Funcionaba meticulosamente, tanto es así que si los guardias de Pamplona perseguían a un malhechor y lo detenían siete pasos dentro de la Merindad de Sangüesa, se veían obligados a ponerlo a disposición del Merino de esta villa, llevándolo custodiado, atado y a pie a su presencia.

A modo de ejemplo adjunto una anotación en el libro de cuentas del Ayuntamiento de Sangüesa, Año 1551 folio 11 Asiento 27

Ítem pague por mandato del alcalde y jurados a Pedro Donguillen remisionado por tener armas y caballo al servicio de la villa, como es costumbre, por la mitad de su pensión, la suma de quince florines

Justicia (I): La justicia en la Sangüesa de la Edad Media

La justicia en Sangüesa la administraba el Merino que vivía en El Castillón, en la cantera Santa Margarita, que tenía en aquella época tres iglesias, foso y muralla con saeteras. En aquellos tiempos se ejecutaba a las mujeres, generalmente por robar, de la siguiente manera: en el puente antiguo sobre el río Aragón (donde vosotros saldréis de noche a tomar la fresca del río), a las condenadas a muerte las metían en un saco, lo ataban con una soga y desde allí las descolgaban hasta “el agoa“, donde las pobres morían ahogadas.

El Libro 51, asiento 415 nos da el ejemplo de María Gabriel, que en el año 1339 fue condenada a muerte por robar unos panales de miel. La metieron en la cárcel del castillo, donde quedó embarazada de algún carcelero. Las autoridades, muy legalistas, esperan a que nazca el crío y se lo dan a una matrona. A ella la meten en un saco atado con una soga y la ahogan en el río después de 304 días de prisión. Lo podéis comprobar en la Biblioteca Municipal.

En la próxima ocasión, hablaremos de lo que les sucedía a los hombres.

La historia que precede a este blog

Soy Pedro Belascoain Cemborain, de 83 años de edad, nacido en Sangüesa (Navarra - España). Como veis estoy subiendo los últimos peldaños de la Roca Tarpeya, que como está con niebla no se ve cuantos faltan, pero los voy subiendo feliz y contento, porque sé que mis vivencias y experiencias a alguno de vosotros os van a llegar.

Desde que me jubilé de la Función Publica hace 23 años, con la categoría de Jefe de Administración Contable de 1ª , me he dedicado al estudio e investigación de los archivos Parroquiales y del Ayuntamiento de la ciudad de Sangüesa. Para ello formamos un grupo de jubilados de la Asociación Horizonte y procesamos todas las Actas conpletas de los Nacidos, Bodas y Difuntos desde el año 1574 hasta el 2000 con más de un millón y medio de registros. También realizamos otros trabajos de Diezmos, Tazmías, Primicias, Censos, Estadísticas, Topónimos, la Ruina de Sangüesa, etc. en varios miles de folios fotocopiados y escaneados. Estos trabajos los publicaré en breve en una página web (actualmente en fase de diseño) de forma desinteresada para los investigadores y los estudiosos del tema.

En esta fase que comienzo me propongo traer muchas anécdotas y cosas curiosas que figuran en estos trabajos y que espero os interesen y que no tienen cabida en los libros de historia. Procurare ir alternando los temas, también según las sugerencias que me vayáis haciendo.